Si buscas una actividad sensorial sencilla, económica y perfecta para cualquier época del año, esta receta te va a encantar. Con solo dos ingredientes que seguramente ya tienes, puedes crear una arena suave, moldeable y parecida a la arena húmeda de la playa, ideal para que los niños construyan castillos, hagan figuras o simplemente disfruten del placer de tocar y modelar. Además, es una excelente alternativa cuando no puedes salir al parque o a la playa… ¡la diversión llega directo a tu mesa!
MATERIALES:
4 tazas de harina blanca de trigo
1/2 taza de aceite de bebé
(Opcional: colorante vegetal en gotas)
PROCEDIMIENTO:
Coloca las 4 tazas de harina en un recipiente grande.
Agrega poco a poco el aceite de bebé.
Mezcla con las manos hasta integrar completamente.
De manera opcional, puedes agregar unas gotas de colorante vegetal para pintar la mezcla.
Amasa suavemente hasta que la textura quede uniforme.
La consistencia ideal es similar a la arena húmeda de playa: suelta al tacto, pero capaz de compactarse cuando la presionas con moldes.
Si la sientes muy seca, añade una cucharada extra de aceite.
Si está demasiado húmeda, incorpora un poco más de harina.
¿POR QUÉ FUNCIONA?
El aceite recubre las partículas de harina, creando una textura granulada y suave que permite compactar sin que se convierta en una masa pegajosa. El resultado es una arena sensorial muy agradable al tacto.
Versión alternativa (más ligera):
Si prefieres una textura aún más fina y sedosa, puedes probar esta variación:
* 6 tazas de harina de trigo
* 2 tazas de maicena (fécula de maíz)
* 1 taza de aceite de bebé
La maicena aporta una sensación más suave y menos pesada, ideal para niños pequeños.
IDEAS PARA JUGAR:
* Construir castillos con moldes de cocina
* Crear mini paisajes con piedras y conchas
* Usar vehículos de juguete tipo excavadoras
* Practicar letras y números trazándolos con el dedo
* Hacer “helados” o “pasteles” imaginarios
Puedes colocar la arena en una caja plástica grande o en una bandeja amplia para evitar que se derrame.
CONSERVACIÓN Y CONSEJOS:
* Guárdala en un recipiente hermético.
* Dura varias semanas si se mantiene seca.
* No es comestible, aunque los ingredientes sean comunes.
* Supervisar siempre a niños pequeños.
Esta arena casera no solo entretiene: también estimula la motricidad fina, la creatividad y la exploración sensorial. Es una actividad perfecta para tardes tranquilas, días lluviosos o para complementar mesas sensoriales temáticas.









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